Durante años, para nombrar a la patología de origen tendinoso hemos empleado el término tendinitis, debido a que se creía que el motivo de la aparición del dolor era una inflamación del tendón. Poco a poco, y tras las últimas investigaciones sobre el tema, en el ámbito sanitario dicho término ha ido perdiendo fuerza y hoy en día se emplea el uso de la palabra tendinopatía.

En este sentido, el trabajo publicado por Cook y Purdan propone un modelo de adaptación del tendón a la carga de trabajo exigida. Según estos autores, cuando el trabajo que se exige al tendón es el adecuado a sus características, la estructura se adapta y poco a poco aumenta su capacidad de realizar trabajos más exigentes (igual que ocurre con el músculo). Cuando la carga es demasiado elevada aparecerán síntomas relacionados con la tendinopatía.

La primera de estas tres fases es la denominada tendinopatía reactiva. Es la patología que más frecuentemente observamos en consulta: el tendón reacciona aumentando su rigidez y volumen y desencadenando una sensación dolorosa tras un aumento de carga excesivo. En las pruebas complementarias como la ecografía o la RMN se podrá observar un aumento del diámetro del tendón y los síntomas más comunes son los siguientes: dolor post-ejercicio y dolor a la palpación del tendón. En esta fase, los cambios ocurridos en el tendón son reversibles.

En la segunda fase se producirá un fallo en la reparación de los tejidos que componen el tendón, lo que provocará un deterioro tendinoso. Se podrán observar cambios a nivel celular del tendón y se crearán nuevos vasos sanguíneos de tamaño pequeño. Los resultados de las pruebas complementarias y de la exploración física no difieren de los de la fase anterior, por lo que clínicamente serán difícilmente diferenciables. En esta fase, al igual que en la anterior, los cambios también son reversibles (aunque el proceso suele necesitar más tiempo).

Cuando el tendón llega a la tercera fase (tendinopatía degenerativa), existe cambios significativos a nivel celular y el proceso de neovascularización es más evidente. En la RMN se apreciará un aumento de la señal interna del tendón y un aumento del tamaño del mismo. Este tipo de tendinopatía aparece en pacientes de edad avanzada o en tendones que han sido sometidos a una carga elevada en el tiempo (por ejemplo, deportistas) y el paciente referirá haber experimentado episodios anteriores de dolor tendinoso. A la palpación encontraremos un tendón engrosado y doloroso, con nódulos palpables. Es importante recalcar que en un 97% de las roturas tendinosas existen signos de degeneración tendinosa.

Más adelante profundizaremos en el tema y analizaremos los distintos abordajes en fisioterapia para este tipo de patologías.

 

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Diplomado en Educación Física, Graduado en Fisioterapia, Osteopáta C.O. Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales. Formado en Terapia Manual, Punción Seca y Ejercicio Terapéutico. Con una experiencia de más de 10 años en el tratamiento de pacientes y de 5 años como docente, actualmente ejerce la profesión de forma libre y trabaja como Profesor Asociado en el Grado de Fisioterapia de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea.

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