Para comenzar, es una palabra que suena mal: el prefijo “hiper-” nos avisa de que algo es “demasiado” grande o debería ser más pequeño. Empezamos mal. Y si a esto le añadimos el sufijo “-osis”, que es compartido por muchas patologías (artrosis, osteoporosis, tendinosis…) ya tenemos el cóctel perfecto para que la persona que recibe el diagnóstico crea que tiene algo grave. Desde este momento, su hiperlordosis será establecida como la causa principal de su dolor, lo que deja a la persona desprotegida ante la imposibilidad de modificar su curvatura lumbar. Vamos, queda condenada a sufrir dolor lumbar.

hiperlordosis-metodo

Para quitarle hierro al asunto, me gustaría explicar que el término lordosis hace referencia a una curvatura que existe en la columna vertebral, tanto a nivel lumbar como a nivel cervical. Es una curva fisiológica, es decir, normal. Durante años, se han establecido unos parámetros que consideran que la lordosis tiene que tener unos grados determinados de inclinación y, en base a esos parámetros se establece que toda aquella curva que los supere supone una hiperlordosis (una lordosis mayor de lo habitual).

Para poder realizar el diagnóstico se toma como referencia una radiografía lateral. Con esta imagen, el profesional de la salud puede medir los grados de inclinación de la curvatura y determinar si cumple los “estándares”.

 

En la consulta nunca he sido muy partidario de emplear medidas estándar con los pacientes, pero en este caso está menos justificado aún: Investigadores alemanes han diseñado un aparato para poder medir las variaciones de la lordosis lumbar a lo largo del día. Según han publicado en un estudio, durante el día las características de la curva cambian, lo que indica que la radiografía sólo nos aporta información sobre un momento puntual.

Por ello, y como conclusión final, podemos afirmar que un estudio radiográfico de ese tipo no es suficiente para obtener conclusiones fiables acerca de las características de la curva lordótica, y menos aún para establecer una relación causal entre dichas características y el dolor lumbar.

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Diplomado en Educación Física, Graduado en Fisioterapia, Osteopáta C.O. Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales. Formado en Terapia Manual, Punción Seca y Ejercicio Terapéutico. Con una experiencia de más de 10 años en el tratamiento de pacientes y de 5 años como docente, actualmente ejerce la profesión de forma libre y trabaja como Profesor Asociado en el Grado de Fisioterapia de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea.

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