El dolor de los pacientes es el enemigo número uno de los fisioterapeutas: La persona que se pone en nuestras manos lo hace para mitigar el dolor que sufre y nosotros empleamos todas las herramientas de las que disponemos para lograrlo. Pero… ¿Qué es el dolor?

La definición más ampliamente aceptada es la siguiente: “Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma”. Existen instituciones, sociedades y organizaciones de distinta índole que profundizan en este tema mediante la investigación científica con el objeto de entender mejor la fisiología del dolor.

Dejando a un lado los términos científicos, me gustaría recalcar la importancia de la palabra “experiencia” dentro de la definición anteriormente citada. Lo que antes se definía como un “síntoma”, ha pasado a convertirse en un término mucho más amplio. Es importante entender que el dolor es algo subjetivo, una vivencia personal que cada uno percibe y siente a su manera.

Cuando se produce una lesión en una zona concreta del cuerpo una señal viaja hasta el cerebro para dar el aviso y que éste reaccione. Cuando el estímulo llega, el cerebro lo interpreta y si lo considera necesario, emitirá la señal de dolor. La clave es que esa interpretación depende de varios factores: intensidad del estímulo, estado emocional del paciente, experiencias previas… Esa es la razón principal de que cada uno experimente el dolor de una forma diferente.

En este sentido, es fundamental que aprendamos a relativizar el dolor y evitemos que nuestra ansiedad aumente, ya que con ella incrementaría también nuestra percepción del mismo. Para ello existen multitud de instrumentos (por ejemplo las técnicas de relajación) para lograr desviar nuestra atención y reducir los niveles de estrés, sin tener que emplear de forma la recurrente la ingesta de analgésicos o antiinflamatorios.

Es importante que cojamos las riendas de nuestra salud y no nos conformemos con delegar siempre esa responsabilidad en los profesionales sanitarios. Nuestro cuerpo es nuestro y nuestro dolor también.

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Diplomado en Educación Física, Graduado en Fisioterapia, Osteopáta C.O. Técnico Superior de Prevención de Riesgos Laborales. Formado en Terapia Manual, Punción Seca y Ejercicio Terapéutico. Con una experiencia de más de 10 años en el tratamiento de pacientes y de 5 años como docente, actualmente ejerce la profesión de forma libre y trabaja como Profesor Asociado en el Grado de Fisioterapia de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea.

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